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Abrimos el curso con el ‘Reto Cero’, un puente hacia la creatividad y la conexión global

El alumnado de Bachillerato y Formación Profesional de Maristak Durango dio inicio al nuevo curso con el ya clásico ‘Reto Cero’, una jornada colaborativa que se ha consolidado como la mejor carta de bienvenida para quienes comienzan esta etapa.

Más allá de ser una dinámica lúdica, la propuesta busca introducir de forma práctica los principios de la metodología ETHAZI, implantada hace 12 años en el centro, que participó como proyecto piloto en Euskadi y hoy es referente en otros puntos del Estado y de Sudamérica. Este modelo se basa en el trabajo por retos, la innovación, la autonomía y la colaboración activa, con el objetivo de formar a personas capaces de afrontar los desafíos de un mundo en constante cambio.

“Es una forma lúdica de empezar a trabajar en una metodología en la que cada estudiante se enfrenta a una situación problemática que debe resolver con pocos recursos”, explicó el profesor Xabier Ametzazurra, quien subrayó que esta actividad también ayuda a “romper el hielo, ya que la mitad del alumnado es nuevo y es una forma de entrar con buen pie, y empezar a trabajar dinámicas de cohesión”.

En esta edición, el reto se centró en la dimensión internacional del centro y en la red de proyectos sociales y educativos que los maristas desarrollan en Euskadi, España, Europa y América. Los grupos de trabajo investigaron sobre estas iniciativas y, con materiales tan sencillos como cartulinas, globos o gomas, tuvieron que diseñar un dispositivo creativo que simbolizara el acercamiento y la conexión con esas realidades.

El docente Julio Alarcón, que recientemente participó junto a Ametzazurra en un programa de cooperación en Chile, destacó que este curso se ha querido poner el acento en “tejer redes con todos los centros y obras sociales que Maristak tiene en el mundo”. Los últimos dos el centro ha acogido a unos 50 profesores de Chile que vinieron a aprender de la metodología con todos los profesores/as del centro. El año pasado empezaron a implantarla, con la asesoría de Maristak Durango. Y este año dos de estos profesores, entre ellos el coordinador de la metodología ETHAZI, han ayudado a arrancar la implantación en contextos de alta vulnerabilidad, convencidos de que puede convertirse en una herramienta de transformación educativa y social.

Una red global para un mundo diverso

El inicio de curso en Maristak Durango refuerza así una idea central en su proyecto educativo: ser un puente social e internacional en un mundo global. Gracias a la red internacional Champagnat Global, el centro forma parte de una comunidad marista que impulsa la innovación, el intercambio, la tecnología y la transformación social.

De este modo, el alumnado no solo arranca el curso con un reto que exige creatividad, implicación y trabajo en equipo, sino que también comprende que la educación va mucho más allá de las aulas: se trata de aprender a asumir los cambios como oportunidades, respetar la diversidad y formar parte de algo mucho más grande y global: el mundo.

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